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Terra
La Coctelera

TRABAJO POESIA.

FERNANADO FRUSHELLI

Pintor romántico alemán

Del siglo XIX.

“La pintura es lo mejor

Para expresar lo que sentimos”

AUTORRETRATO.

Pintor romántico alemán. Nació en 1775 en Greifswald, en una familia cuyo padre se dedicaba a la música con un gran sentimiento religioso; su madre una mujer joven que expresaba por medio de las pinturas todas las emociones que sentía en todo su cuerpo. Fernando Frushelli fue el séptimo de sus hermanos; abandono su vocación política por la pinturas romántica; desde los 30 años de edad se dio cuenta que era un hombre muy rígido, severa y moralista al expresar por medio de las pinturas sus utopías. Para Fernando la belleza se manifiesta por medio de la naturaleza que vivencia en su alrededor. Por cierto Fernando se caso a una edad muy avanzada con xanpatria, quien le dios dos hijas y un hijo. En cuanto a su apariencia fue un hombre alto, agradable, sencillo, de cabello corto, ojos pequeños y unas manos estupendas con las que pintaba todos sus hermosos cuadros.

Fernando poco a poco fue estableciendo su universo apoyado en crear una nueva forma de pinturas religiosas por medio del arte paisajista. Su fantasía era todo lo que tiene que ver con la naturaleza de formas divinas por la manifestación de Dios.

El movimiento cultural fue una reacción total a la razón impuesta por el Neoclasicismo dándole preferencia a las emociones, los sentimientos y fantasías.

Fernando Frushelli se encontraba en un inmenso bosque donde solía pintar sus hermosos cuadros clásicos; le gustaba pintar allí porque se inspiraba en cuanto a la naturaleza que Dios nos mando. Cuando de repente vio pasar a un señor elegante, alto, serio e iba de prisa. Era su amigo Esteban Shamus; era un amigo que de hace muchos años no sabia nada de él y el día menos esperado se lo encontró en el lugar que a Fernando más le gustaba estar que era el bosque encantado. Su amigo muy aterrado de los cuadros tan bellos que realizaba Fernando le contó que el era una gran compositor alemán.

ESTEBAN SHAMUS

Compositor alemán.

Compositor alemán, fue uno de los máximos exponentes del movimiento musical romántico del siglo XIX. Nació el 20 de julio de 1811 en Siguakuri, estudio en la universidad de Floprejil quien mostraba talento para componer. Se dedico a la composición y a escribir música en 1830 quien compuso ciento veinte colecciones de amor y vida.

Reveló el sentido de los poemas y otorgó al piano expresando sus sentimientos. Las composiciones de Esteban Shamus de piano eran expresiones musicales sobre contenidos de literatura y estados de ánimo.

Es importante resaltar las sinfonías de Esteban Nº 1 cuarteto para piano en menor, la sinfonia Nº 2 la retrara y el quinteto para el piano menor fue innovadora ya que los ya que los quintos movimientos aparecen unidos y se ejecutan sin interrupción.

Esteban le contó toda la vida a su amigo Fernando Frushelli quien hace mucho años no se veían y tuvieron la gran oportunidad de sentarse en unos de árboles gigantes del bosque donde permanecía Fernando para sentarse muy tranquilos y relajados a escucharse las historias de cada uno.

FRANZ SCHUBERT VS JOHANNES BRAHMS.

FRANZ SCHUBERT (1797-1828).

“MIS CANCIONES PROCEDEN DEL DOBLE

CONOCIMIENTO DE LA MÚSICA Y DE MI DOLOR”

Biografía:


Compositor austriaco cuyas canciones (Lieder) están entre las obras maestras de este género, y cuyos trabajos instrumentales son un puente entre el clasicismo y el romanticismo del siglo XIX. Nació en Lichtenthal, cerca de Viena el 31 de enero de 1797. Hijo de un párroco maestro de escuela, entró en el coro de niños de la Capilla Imperial en 1808 y comenzó a estudiar en Konvikt, una escuela para cantantes de la corte, en cuya orquesta tocaba el violín.

Sus primeras canciones, entre ellas Hagars Klage (1811) y Der Vatermöder (1811) impresionaron a sus maestros. Cuando cambió la voz en 1813, Schubert dejó el Konvikt y comenzó a dar clases en la escuela de su padre. Al año siguiente, escribió su primera ópera, Des Teufels Lustschloss, su primera misa (en fa mayor), y 17 canciones, entre las que se encuentran Margarita en la rueca. En 1815 terminó sus segunda y tercera sinfonías, compuso dos misas, en sol y si bemol mayor, otras obras religiosas, música de cámara y 146 canciones, El rey de los elfos entre ellas, basada en una figura mitológica de la muerte. Ese año también trabajó en cinco óperas. En 1816 compuso la Sinfonía en do menor, conocida como la Sinfonía trágica (nº 4), la Sinfonía nº 5 en si bemol mayor, más música religiosa, una ópera y unas 100 nuevas canciones. Schubert dejó de dar clases y se dedicó exclusivamente a la composición. A pesar de que en vida el público no supo reconocer su inmenso talento, su música era considerada la obra de un genio por un pequeño grupo de amigos, entre los que se encontraban el poeta Franz Grillparzer y el cantante Johann Michael Vogl.

En 1820 Schubert escribió la música para el melodrama El arpa encantada, y Los hermanos gemelos (1820), un singspiel (tipo de ópera alemana con partes recitadas) que no tuvo demasiado éxito. También compuso música religiosa como los Veintitrés salmos y el oratorio incompleto Lazarus. Un grupo de sus canciones se publicaron en 1821. Al año siguiente compuso la Sinfonía nº 8 en si menor, conocida como la Sinfonía inacabada (Sinfonía inconclusa), y la Misa en la bemol. El ciclo de canciones La bella molinera lo compuso en 1823, y el Octeto y las Canciones de Sir Walter Scott en 1824. Durante los dos años siguientes Schubert compuso la Sinfonía nº 9 en do mayor, conocida como La grande (1825) y el ciclo de canciones El viaje de invierno (1827). De 1828 son la Misa en mi bemol mayor, el Quinteto para cuerda en do mayor, las tres últimas sonatas y el último grupo de canciones El canto del cisne, editadas tras su muerte. Murió en Viena el 19 de noviembre de 1828 de fiebres tifoideas.

Las primeras obras instrumentales, aunque siguen los patrones de Wolfgang Amadeus Mozart y Josef Haydn, son consideradas románticas por las nuevas sonoridades y la riqueza armónica y melódica. En las primeras sonatas intentó conseguir un estilo propio, al huir de la influencia de Ludwig van Beethoven. Aunque en su estructura, las sinfonías y las sonatas toman la forma clásica, en su desarrollo, no recogen la tensión dramática que caracteriza la sonata clásica, sino que las armonías evocadoras y la amplitud de la melodía adquieren el papel principal. Su escritura instrumental evolucionó a lo largo de su vida, pero algunas de sus mejores canciones las compuso antes de los veinte años. En ellas el texto y la música se encuentran perfectamente equilibradas en una armonía tanto intelectual como emocional. Aunque escribió canciones estróficas, no se limitó a unos patrones preestablecidos, sino que dio con nuevas e imaginativas formas de adecuar la música a los textos. Su reputación como padre del Lied alemán se basa en las más de seiscientas canciones que compuso.

OBRAS.

AVE MARIA 1825.

El Ave María fue compuesto en 1825 por alrededor de Franz Schubert (1797-1828) cuando tenía veintiocho años de edad y lleno de devoción a la Santísima Virgen María. Fue escrito para voz y piano y publicado por primera vez en 1826 como Op 52 n º 6. Las palabras más comúnmente utilizados con la música de Schubert no son las palabras que el compositor originalmente a la música. Franz Schubert escribió en realidad la música de un extracto del poema "La Dama del Lago" de Sir Walter Scott (1771-1832), que fue traducido al alemán por Adam Storck. Schubert llamó a su obra Ellens Dritter Gesang (Ellen la tercera canción). En este extracto del poema de la heroína, Ellen Douglas, está en la clandestinidad y reza a la Virgen María. Una carta de Schubert a su padre y su madrastra se refiere a su música de Ave Maria:

"Mis nuevas canciones de Scott's Lady of the Lake especialmente han tenido mucho éxito . Tambien se pregunta mucho en mi piedad, que se expresa en un himno a la Santisima Virgen y que, al parecer aborda cada alma y la convierte a la devolución."

http://www.youtube.com/watch?v=2uYrmYXsujI&feature=related

LA TRUCHA 1819.

La obra fue compuesta en 1819, cuando Schubert contaba con 22 años, pero no fue publicada sino hasta 1829, un año después de su muerte; es el es el nombre que se suele usar para designar el quinteto para piano en la mayor de Franz Schubert, catalogado como D. 667.

Schubert no utilizó la combinación instrumental más frecuente para quinteto para piano, que es el cuarteto de cuerdas y piano, sino más bien piano, violín, viola, cello y contrabajo.

La pieza debe su nombre al cuarto movimiento que es un conjunto de variaciones sobre un tema escrito por Schubert anteriormente en su Lied Die Forelle (La trucha). Aparentemente, el quinteto fue escrito para Sylvester Paumgartner, un rico mecenas musical y violoncellista aficionado, quien a su vez sugirió al compositor incluir las variaciones antes mencionadas. Paumgartner, vivía en Styr donde Schubert pasó una temporada, y conocía una obra de Johann Nepomuk Hummel escrita para la misma combinación de instrumentos.

La figura de seisillo ascendente que aparece en el acompañamiento del lied, es utilizado como motivo unificador en toda la obra, y figuras relacionadas aparecen en cuatro de los cinco movimientos. Como en el lied, la figura suele ser introducida por el piano, en forma ascendente.

http://www.youtube.com/watch?v=wlxVTpEyMEw&feature=related

El éxito de los lieders o canciones de Schubert se basa en el gran talento melódico que poseía el compositor, talento al que unía un gran conocimiento de las técnicas operísticas, las cuales usaba en sus melodías para resaltar el lirismo de los temas. Unas veces estróficas, otras del tipo escénicas, compuso más de 600 pequeñas piezas cantadas, aunque nunca olvidó la música instrumental y orquestal.

Su armonía destaca por el tránsito entre los modos mayores y menores, haciéndo de las modulaciones su principal recurso expresivo, entre sus obras compuestas en las formas mayores descatan la mencionada Sinfonía Inacabada (D.759) y la Gran Sinfonía en Do Mayor.

En la música de cámara también hizo Schubert sus incursiones, abordando el género de los cuartetos con gran talento y brillantez. En este sentido sobresale su famosísimo Cuarteto La Trucha (D.667).

Por otro lado la música de Franz Schubert es diferente a la de otros grandes compositores. A diferencia de Mozart, Beethoven y especialmente Wagner, su forma de componer parece totalmente salida de su propio genio. Fue en los últimos años de su vida que se dio cuenta de la importancia de escribir todo lo que había compuesto.La música de su juventud es usualmente muy alegre, mientras que la música de sus últimos años es a menudo más melancólica.

JOHANNES BRAHMS (1833-1897).

COMPONER NO ES DIFÍCIL, LO COMPLICADO ES

DEJAR CAER BAJO LA MESA LAS NOTAS

SUPERFLUAS.

Biografía:

De origen alemán, es uno de los compositores más importantes del siglo XIX, cuyas obras combinan lo mejor de los estilos clásico y romántico. Brahms nació en Hamburgo el 7 de mayo de 1833. Después de estudiar violín y violonchelo con su padre, contrabajista del teatro de la ciudad, Brahms se especializó en el piano y comenzó a componer bajo la tutela del maestro alemán Eduard Marxsen, cuyo conservador gusto musical dejó una profunda huella en él. En 1853 inició una gira de conciertos como acompañante del violinista húngaro Eduard Reményi. Durante esta gira conoció al violinista, también húngaro, Joseph Joachim, quién lo presentó al compositor alemán Robert Schumann. Schumann se quedó tan sorprendido con las composiciones de Brahms, obras aún no editadas, que escribió un apasionado artículo en una revista de la época sobre el joven compositor. Brahms cobró un sincero afecto a Schumann y su mujer, la famosa pianista Clara Josephine Schumann, y esta amistad y el aliento que recibió de ellos le proporcionaron energías para trabajar sin descanso. Muchos biógrafos han escrito sobre la atracción que sentía Brahms por Clara, aunque nunca se la reveló abiertamente, ni siquiera tras la muerte de Schumann en 1856, y jamás se casó.

En 1857, Brahms fue nombrado director del teatro de la corte en Delmont, donde permaneció hasta 1859; después, viajó durante varios años por Alemania y Suiza. Su primera gran obra presentada al público fue el Concierto nº 1 para piano y orquesta en re menor, que fue ejecutado por él mismo en Leipzig en el año 1859. Sin embargo, la composición no fue muy bien recibida ya que por entonces los conciertos donde aparecían pasajes virtuosísticos eran los que gustaban al público, y éste primero de Brahms carecía de ellos. El compositor marchó a Viena en 1863, donde lo nombraron director de la Singakademie (Academia de Canto), aunque abandonó el puesto un año después. En 1868, Brahms adquirió fama en toda Europa debido al estreno de su Requiem alemán, llamado así porque el texto está tomado de la traducción alemana que hizo Lutero de la Biblia, en vez de utilizar el texto en latín, como normalmente se hacía. La obra, dividida en siete partes, se centra más en el dolor y los lamentos de aquellos cuyos seres queridos se han ido, que en la reacción entre el destino y la muerte. Brahms se estableció en Viena en 1871, donde sería nombrado director de la Gesellschaft der Musikfreunde (Sociedad de los Amigos de la Música), aunque en 1874 renunció a este puesto para, de esta manera, dedicar todo su tiempo a la composición.

Hasta 1873 Brahms había escrito sobre todo música para piano, el instrumento que mejor conocía, y para coro y orquesta (continuó escribiendo música para piano hasta su muerte). Ese año compuso las Variaciones sobre un tema de Haydn en versión orquestada. Estas variaciones demostraron su maestría en la composición de música para orquesta y fue el comienzo de sus grandes obras, que se cuentan entre lo mejor de la composición musical de todos los tiempos. Entre sus obras maestras se encuentra la majestuosa Sinfonía nº 1 en do menor op. 68 (1876); la suave y dulce Sinfonía nº 2 en re mayor op. 73 (1877); la Obertura del festival académico op. 80 (1880), que contiene canciones de estudiantes alemanes; la sombría Obertura trágica (1881); la poética Sinfonía nº 3 en fa mayor op. 90 (1883), y la Sinfonía nº 4 en mi menor op. 98 (1885), con su emocionante y brillante final. Todas estas obras muestran una estructura muy compleja, heredada de la tradición vienesa clásica. Al contrario que sus coetáneos, Brahms rechazó el uso superfluo de nuevos efectos armónicos y cromatismos.
Se esforzó más bien por componer música de gran coherencia interna, utilizando los efectos nuevos o infrecuentes sólo para subrayar los matices estructurales internos. Así pues, sus mejores obras no contienen añadidos innecesarios: cada tema, figura y modulación están anunciadas en los pasajes precedentes.

El clasicismo de Brahms fue un fenómeno único en sus días, ya que no seguía las tendencias marcadas por la moda musical de su época, representada por el compositor alemán Richard Wagner. A pesar de que Brahms hizo revivir una tradición musical como ningún otro compositor había conseguido desde Ludwig van Beethoven, no estuvo completamente aislado, y la riqueza emocional del espíritu romántico impregna su música. Por desgracia, es poco lo que se sabe sobre el método de trabajo de Brahms. Era tan autocrítico que quemó todo lo que compuso antes de los 19 años, al igual que los borradores de obras más tardías. Es sabido que solía reelaborar una misma pieza pasados incluso diez o doce años de una creación, y que antes de dar a la obra su forma final, la transcribía para distintas combinaciones de instrumentos. Brahms murió en Viena el 13 de abril de 1897. Su obra abarca todo tipo de música menos ópera. Otros trabajos importantes aparte de los anteriormente mencionados son la Schicksalslied (Canción del destino, 1871), una versión musical de un poema escrito por el autor alemán Friedrich Hölderlin, para coro y orquesta; el Concierto para violín en re mayor op. 77 (1878), que se ha transformado en obra obligada en el repertorio violinístico; tres cuartetos de cuerda; cinco tríos; un quinteto para clarinete; varias composiciones para música de cámara combinando distintos instrumentos, y más de 150 canciones.

OBRAS.

EL RÉQUIEM ALEMÁN 1868.

http://www.youtube.com/watch?v=cU-qesI_ADs&feature=related

Fue en 1868, y con el estreno de su Réquiem Alemán, cuando Brahms adquirió fama en Europa. El texto está tomado de la traducción alemana que hizo Lutero de la Biblia y no del latín como era lo habitual. La selección de textos efectuada por el compositor fue concebida con el fin de reconfortar a los vivos (aquellos que han perdido algún ser amado), más que para conmemorar las vidas u orar por las almas de quienes han muerto. Brahms declaró una vez: " Admitiré que podría omitir el término "Alemán" y llamarlo simplemente Un Réquiem "por lo Humano" o "por la Humanidad". El resultado de esta concepción pone entonces el énfasis en la universalidad de esta maravillosa obra.

Ha sido llamado el "Réquiem Ateo" por las escasas menciones a Dios, al menos de forma directa, ya que Brahms no buscó hacer un Réquiem en el sentido litúrgico: es una obra más concertística que religiosa ya que no tiene ninguna relación con la Misa de difuntos, ni siquiera tiene una intencionalidad sacra.

Su propio nombre se traduce como “una especie de réquiem alemán”, eine Art deutsches Réquiem, lo que pretende diferenciar esta composición del Réquiem o comienzo de la Misa de Difuntos. Cargada sin embargo de espiritualidad, la obra se inspiró en el dolor por el fallecimiento de dos seres muy queridos para Brahms: su amigo y también afamado músico Robert Shumman y su propia madre.

En sus siete partes recopila textos bíblicos afines con el tema, como una libre meditación sobre la muerte.

El 1 de diciembre de 1867 se programa en Viena un concierto en memoria de Schubert, ocasión que se aprovecha para la presentación de los tres primeros movimientos de Un Requiem alemán. Se cuenta como anécdota que el encargado de la percusión, supuestamente vendido a Wagner, enemigo de Brahms, reventó la obra a timbalazos extemporáneos. Por esta u otra razón, el anticipo de estreno no tuvo éxito.

La obra se estrenó completa y definitivamente el día 10 de abril 1868, día de Viernes Santo, en la catedral de San Pedro de Bremen. Esta vez sí constituyó un éxito grandioso. Se repuso otro Viernes Santo de 1871, también en la catedral de Bremen, como homenaje fúnebre a los caídos en la guerra franco-prusiana dentro de un contexto marcadamente nacionalista.

LAS DANZAS HÚNGARAS 1872.

http://www.youtube.com/watch?v=W9tFbTvGKnk

Las danzas húngaras (alemán: Ungarische Tänze) (WoO 1), es un grupo de 21 alegres danzas, basadas su mayoría en temas húngaros. Las danzas 11, 14 y 16, son originales. Duran entre uno y cuatro minutos. . Brahms originalmente las compuso para piano a cuatro manos, y luego arregló diez de ellas para piano solo, y algunas otras (nos. 1, 3 y 10) para orquesta. Entre compositores, notablemente Antonín Dvořák, han orquestado las demás. Quizás la más conocida es la Danza Húngara 5, en fa sostenido menor (sol menor en la versión orquestal). De todas las danzas hungaras se han hecho innumerables versiones clásicas, acústicas, con nuevas tecnologías. En ellas se encuentran algunas de las piezas más populares del compositor.

Se debe tener en cuenta que Brahms ha sido considerado como el último de los grandes clásicos de la música alemana, a pesar de haber vivido en pleno período romántico y no obstante la influencia que ésta escuela ejerció sobre casi toda su música. A pesar de su clasicismo, Brahms le comunica nueva vida a sus obras por la manera tan personal como las presenta y por el género de modulaciones que emplea, a menudo en forma abrupta y de tonalidades lejanas. Es un maestro consumado de la armonía y su dominio del ritmo es asimismo extraordinario. Por su actitud mental, Brahms es un músico introspectivo, un solitario, un contemplativo, ajeno a todo lo espectacular. Era, además, un autocrítico de sin igual severidad.

PERCPCIÓN DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Actualmente nos encontramos en un mundo donde los medios de comunicación son un arma fundamental para lograr diferentes tipos de poder: de venta, de credibilidad, de inducción, y más. Es por esto que hablar de los medios y la educación hoy en día significa integrarlos, y lo más importante hacer un buen uso de ellos.

Vivimos en una sociedad en la que la tecnología ha avanzado notablemente y no se puede omitir la interacción y el contacto con estas herramientas informativas que cada milésima de segundo están trasmitiendo mensajes.

Se puede observar que los niños son receptores de toda esta publicidad e información que divulgan los medios de comunicación, e influyen de una manera no eficaz en los infantes. Esto ocurre porque no están acompañados de adultos responsables que puedan solucionar sus interrogantes y expliquen temas no aptos a su edad.

En la actualidad se evidencia que los padres y algunos docentes usan estas herramientas como distractores de tiempo que les permitan a ellos continuar con sus labores, olvidando ó desconociendo la influencia negativa que tienen los programas que los hijos ven. Se hace mención de aquellos programas que no transmiten aprendizajes, sino que por el contrario perjudican el desarrollo integral de los niños.

Por esta razón hago hincapié, como docentes, debemos propiciar que nuestros estudiantes también estén en contacto con los Medios de Comunicación en el aula, pues solo de esta manera podemos cumplir con nuestra labor de orientadores hacia una sensibilización al adecuado uso de estos y de los mensajes que transmiten, sin dejar como ya se menciono, que estos puedan llegar a ejercer una influencia manipuladora y negativa.

David Caspar Friedrich.

Pintor romántico alemán del siglo XIX - Caspar David Friedrich.

En la primera mitad del siglo XIX el Romanticismo propugnó la recuperación de valores negados por el racionalismo de la Ilustración, tales como la tradición, la religión y el instinto. La pintura romántica dio lugar, sobre esa base, a manifestaciones muy diversas, desde la universalidad del precursor, Goya, al misticismo de los Nazarenos o los Prerrafaelistas.

AUTORRETRATO.

Nació en 1774 en Greifswald (Pomerania), en una familia cuyo padre se dedicaba al comercio de jabón y velas, que poseía un gran sentimiento religioso, ya que su casa estaba impregnada de protestantismo, lo cual va a condicionar su pensamiento posterior. Fue el sexto de diez hijos y su niñez estuvo marcada por la muerte de tres de sus hermanas y de la madre, con lo que su padre determinará la niñez del pintor, siendo una persona excesivamente moralista, severa y rígida.


En su ciudad natal (en ese momento perteneciente a Suecia), había pocos estímulos intelectuales, pero los pocos que hay influyeron notablemente en él. Quistorp, profesor de dibujo, fue su primer maestro, y le enseñó los rudimentos del dibujo académico. El poeta Kosegarten, amigo de su maestro Quistorp va a ser una influencia destacada para Friedrich, ya que gracias a él conoce las ideas del Sturm Drang y del clasicismo, lo mismo que el romanticismo literario de poetas como Novalis, Tieck y Schlegel o Herder. Kosegarten organizaba una especie de “sermones” que despertaban gran expectación, en los que mezclaba la teología racionalista con un panteísmo irracional, uniendo unos rígidos principios teológicos con un sentimiento subjetivo de la Naturaleza. Para él la belleza original se manifiesta, como lo divino, en la propia Naturaleza y la vivencia de la misma es servicio de Dios y conduce a su vivencia. Sin embargo la belleza original estaría presente también en la obra de arte y, así la contemplación devota del arte, podría contribuir también a la noción religiosa. El poeta, filósofo e historiador Thorild también influyó en el sentido místico de la pintura del pintor. Thorild tenía un pensamiento derivado de Leibniz, Spinoza y Shaftesbury, siendo un panteísta convencido que creía que lo divino actuaba en cada individuo y que el descubrimiento de la divinidad se realizaba en el alma de cada hombre.

Así poco a poco el pintor fue configurando su universo pictórico basado en el intento de crear una nueva forma de pintura religiosa con los medios del arte paisajístico, creyendo que la obra de arte es “la representación sin reglas de un mundo interior de imágenes” y que la Naturaleza está impregnada de formas divinas, ya que supone la manifestación de Dios.

Tras el aprendizaje con Quistorp, ingresa en la Escuela Danesa de Bellas Artes de Copenhague, cuando cuenta con veinte años. Allí estudia con maestros como Abildgaard, quien reivindica el reconocimiento de las antiguas sagas y cantos nórdicos, las runas y los monumentos antiguos como túmulos y otros lugares de culto, que posteriormente veremos en algunas de las obras de Friedrich. Aunque, sin duda el maestro que le dejó una más profunda huella fue Jens Juel, con sus preferencias por los efectos de luz sobre los objetos de la vida cotidiana, como granjas y aldeas nórdicas.

A partir de 1798 se traslada a vivir a Dresde, capital de Sajonia, en la que trabajaban importantes pintores como Graff y Grassi que también eran profesores de la Academia en la que estudia el pintor. En los cuadernos de apuntes conservados del pintor se observan numerosos estudios de la naturaleza realizados en estos años, en los que realiza también aguafuertes con paisajes en los que domina el sentimiento de soledad o vacío.

Los títulos de sus pinturas describen el estilo poético romántico. Friedrich fue una pieza clave para entender el pensamiento romántico en el arte; entre sus obras se destacan las siguientes:

La cruz en la montaña (1808).

El cuadro “La cruz en la montaña” es de esta primera época (1808) y supone la corporeización por primera vez de la nueva concepción del pintor del paisaje religioso. De esta manera describe el propio Friedrich su obra en un artículo y explica además su significado “Descripción del cuadro: sobre la cima de una roca se levanta una cruz rodeada de abetos cuyos troncos aparecen cubiertos de hiedra. El sol desciende despidiendo rayos y en el crepúsculo púrpura destaca la cruz de Cristo. Descripción del marco: fue construido por el escultor Kühn y a los lados tiene dos columnas góticas de las que se elevan unas ramas de palmera formando una bóveda sobre el cuadro. En las palmas aparecen cinco cabezas de ángeles que miran, orando hacia la cruz. Sobre el ángel central, con el más puro brillo plateado, se encuentra la estrella vespertina. Debajo, el ojo de Dios, omnividente, encerrado en el triángulo divino y rodeado de rayos. Espigas de trigo y racimos de uva se inclinan por ambos lados hacia el ojo de Dios. Representando el cuerpo y la sangre de Quien pende de la cruz.


Significado del cuadro: Jesucristo, clavado al madero, está vuelto hacia poniente, imagen del Padre Eterno que todo lo vivifica. Con las enseñanzas de Jesús murió un mundo viejo, aquel en que Dios Padre caminaba directamente sobre la Tierra. Este sol se pone y la Tierra no es capaz ya de captar la luz que se le oculta. Entonces luce en el más puro metal, el del oro del crepúsculo, el Salvador clavado en la cruz y lo refleja con brillo atenuado sobre la tierra. La cruz está levantada sobre una roca tan inamovible como nuestra fe en Jesucristo. En torno a la cruz se levantan (siempre verdes en todas las épocas) los abetos, significando la esperanza que los hombres tienen puesta en Él, el Crucificado”.

Esta descripción y explicación tienen gran importancia para el arte de Friedrich, ya que raras veces habló el pintor tan concretamente sobre su propia obra. Llama la atención el misticismo cristiano-protestante que muestra el pintor, no pintando la teología protestante, sino una exposición subjetiva del mensaje que lleva en sí mismo, el subjetivismo religioso.

De 1808 es también el cuadro “Niebla matutina en la montaña” que representa la cima de una montaña envuelta en la niebla de la que se traslucen algunos pinos y abetos de sus laderas. Sobre la cima de la roca desnuda y desierta se levanta una tenue y delgada cruz rodeada por nubes. El punto de vista del espectador es alto, como si fuese un pájaro que vuela hasta la cumbre. Todo ello hizo que la obra fuese criticada, ya que se pensaba que pintar una montaña fantasmal entre la niebla carecía de sentido. Para Friedrich, en cambio, la cruz de Cristo sobre la roca augura, en una tierra cubierta por la niebla, la luz de la salvación y los abetos que sobresalen simbolizan las almas creyentes que ya participan de la sabiduría salvadora.

Abadía en el encinar.

Monje junto al mar (1808-1810).

En esta obra “Monje junto al mar” de 1808-1810, rompió todas las reglas que había hasta ese momento de cómo debía hacerse un paisaje. Se trata de una marina con un monje solitario, en que lo que destaca es la monotonía y la ilimitación del paisaje, con lo que Friedrich echa por los suelos la tradición pictórica. La estructura del cuadro carece de profundidad, la estrecha orilla de dunas es una franja blancuzca que se eleva hacia la izquierda en ángulo y que, desde la cima en que se encuentra el monje cae hacia la izquierda. La única línea vertical es la figura del monje y la horizontal del horizonte queda muy al fondo. En medio la estrecha franja oscura del agua que, no muestra nada del mar, ya que el cuadro consta en sus cinco sextas partes de cielo. Hasta la línea del horizonte, es fácil aún orientarse, todavía hay referencias coordenadas de tamaño, puesto que el monje sirve como unidad de medida, sin embargo el fondo del cuadro ya no puede medirse. El azul despierta también la impresión de profundidad que se repite y refuerza por encima de los bordes más claros de las nubes. Además todas las líneas se fugan del cuadro sin tener en cuenta la limitación lateral, por lo que el marco parece un corte arbitrario del encuadre.


El contenido simbólico sería que el monje imbuido en su pequeñez, medita sobre la inmensidad del Universo y la inmensidad e la ilimitación le dan conciencia de su impotencia terrenal. El gesto con que apoya su cabeza en las manos señala postración y humildad. Se representó a sí mismo en la figura del monje, convirtiendo así la obra de arte en una confesión de sus conceptos del arte y de la vida. Arte y vida forman un todo, cumpliendo así una de las exigencias del romanticismo. No creó esta obra de una sola vez, sino que la modificó profundamente cuatro veces y la presentó en la Exposición de Berlín, junto a otra obra “Abadía en el robledal”. En ella también vacía el primer plano, para concentrarse en las ruinas, tras las cuales levanta un muro de niebla pardo-grisáceo que elimina toda sensación de volumen. Por encima, aparece el cielo iluminado por el brillo del atardecer, con la luna en cuarto creciente. Los dos estratos del cuadro están separados y no se comunican entre sí. El fondo, irreal, soñado, es una pared diáfana, en el que el cortejo de los monjes se mueve alejándose del espectador.

Paisaje de montaña con arco iris (1810).

En 1810 Friedrich vuelve a representarse de nuevo en el cuadro “Paisaje de montaña con arco iris”, curiosa pintura que no tiene en cuenta la realidad de la Naturaleza, al colocar dos fuentes de luz, una a espaldas del espectador, hace visible el arco iris e ilumina el primer plano donde se encuentra la figura humana; la otra sobre el cenit del arco, consiste en una luna que asoma entre nubes. De nuevo el cuadro sirve al pintor para hacer una confesión, ya que como en “Monje junto al mar” su figura se entrega completamente a la contemplación, apoyado en las rocas, el hombre humillado contempla el arco iris por encima de las oscuras montañas de las que le separa un profundo valle. Así cerca del precipicio y expuesto a caer en él, la contemplación del arco iris, simboliza la reconciliación entre Dios y los hombres, significa la salvación del mundo. Día y noche, vida y muerte, se aúnan, elevando el tiempo a una esfera más próxima a Dios. La luna y el sol que, en el arte medieval se asignaban a Cristo como signo de eternidad, se unen aquí en una relación simbólica semejante.

Entre los años 1806-1815 defiende expresamente lo alemán y se relaciona intensamente con los fanáticos de la Nueva Alemania como Ernst Moritz Arndt. En los años anteriores al inicio de la guerra de independencia (1813) pertenece a un grupo que comparte sus ideas en el que se encontraban Schubert, el poeta von Kleist, el filósofo Adam Müller y algunos militares.

El pintor realizó cuadros conmemorativos y de llamamiento a la lucha contra los franceses, como “El sepulcro de los antiguos héroes” y otros como “El cazador en el bosque” de 1814, en los que interpreta los sucesos del año 1813, cuando a raíz de la batalla de Leipzig se inicia la decadencia de Napoleón. Así, el soldado francés marcha solitario al encuentro de su destino, ya que el bosque de abetos alemán lo engullirá y hasta sus huellas desaparecerán en la nieve, porque la primavera de la libertad está soplando, como parece adivinar el cuervo que está posado en el tocón de un árbol. La estructura del cuadro muestra un abismo que se abre y que no permite al cazador otra salida, dando la sensación de que tras el paso del cazador, el cuadro se cerrará como si se tratase de una trampa.

El Trotamundos sobre el Mar de

Neblinas (1818).

Rocas cretáceas en Rúgen (1818).

En el año 1818 había realizado un viaje a su Pomerania natal, visitando Rügen, que le inspira para pintar más tarde el cuadro “Rocas cretáceas en Rügen”. Es un cuadro que presenta un paisaje rocoso agrietado a través del que vemos el mar. La estratificación espacial es complicada. Hay dos espacios representados de forma muy marcada, en el primer plano, las rocas y, tras ellas, el mar, resultando el primero muy estrecho, lleno de hierba, con un árbol a la izquierda y otro a la derecha, enmarcando el fondo de tal manera que parece ser la vista desde una ventana. El corte de esta plataforma conduce la vista hacia el profundo fondo, desde el que se elevan las rocas desnudas, ensanchándose a derecha e izquierda, dando la impresión de continuar más allá de los límites del cuadro. Detrás de este abismo rocoso se rompe la estructura de la composición, con la extensión del mar hasta el horizonte, que queda muy alto, formando una superficie sin límites sobre la que flotan dos barcos.

Hombre y mujer contemplando la luna

(1819).

En “Dos hombres contemplando la luna” de 1819, representa a dos hombres, uno más viejo a la derecha, vestido con el traje alemán y otro más joven a la izquierda, vestido a la moda que miran devotamente hacia el fondo del cuadro donde se alza la luna en cuarto creciente. El más viejo (acaso el propio Friedrich) parece iniciar al más joven (tal vez su discípulo August Heinrich) que se apoya en su hombro, en la contemplación de la luna como señal de esperanza. Los hombres se sitúan en el límite de un paisaje bajo los pinos siempre verdes, símbolo de firmeza y de la libertad. El roble seco de la derecha arrancado de raíz y a punto de derrumbarse, simboliza la situación de Alemania en la época de la Restauración. Incluso en sus últimos cuadros el pintor va a mostrar el impacto de esta guerra de independencia y de los proyectos de orden político y social que ésta suscitó.

El árbol con cuervos (1822).

Mujer en la ventana (1822).

Cuatro años después de su matrimonio, en 1822, pinta “Mujer en la ventana”, en el que representa a una mujer que, desde la ventana de su vivienda sobre el río Elba contempla la costa rematada por una hilera de álamos. El cuadro tuvo que resultar muy extraño para los espectadores de su época ya que la habitación apenas sí contiene unos cuantos objetos (dos botellas y un vaso sobre la bandeja de la derecha del antepecho) y además la mujer no mira hacia el espectador, sino que, está vuelta de espaldas, porque se sabe sola en la habitación, está embebida en sus pensamientos, mirando. La desnuda habitación es el taller de Friedrich, su sala de meditación y trabajo. Todas las formas y líneas contribuyen a aumentar la impresión de recogimiento, como las tres juntas oblicuas del suelo, que despiertan la sensación de profundidad; las verticales de las esquinas de las paredes, que acentúan la limitación lateral del marco del cuadro. Estas líneas verticales y horizontales están trazadas como si fuesen un verdadero trabajo de arquitectura, como es característico de su estilo.

A través de la ventana vemos la línea de álamos que tiene que estar en la otra orilla del río, como así lo indica la estrecha franja azul y los dos mástiles que se vislumbran, ya que uno de ellos está próximo, como puede verse en la parte superior de la ventana, donde sobresale expresamente y el segundo tiene que pertenecer a un barco anclado detrás del primero, ya que vemos su mástil y cordaje por detrás de éste. Mástiles y ventana dibujan y conforman un auténtico sistema de verticales y horizontales que configuran rectángulos y triángulos. Así, después de analizar toda esta composición geométrica, vemos que lo único vivo del cuadro es la mujer, que aunque con un contorno tranquilo, casi simétrico, resulta rico y movido en comparación con el estatismo compositivo casi simétrico, resulta rico y movido en comparación con el estatismo compositivo.

Océano Glacial (1824).

En 1824 expuso su cuadro “Océano Glacial” no fue comprendido por la crítica de su tiempo que se refiere al mismo de la siguiente manera un barco naufragado bajo masas de hielo amontonadas. Ésas están en primer plano y solo acá y allá se ve algún resto del naufragio, cuyas dimensiones se señalan por el iceberg. Del mismo modo que no nos gusta la muerte como objeto del arte pictórico, tampoco quisiéramos recomendar a un pintor una visión de la Naturaleza tan muerta, uniforme y desierta encontramos que los témpanos de hielo no son suficientemente transparentes ni reconocemos el blanco espumoso que encontramos entre los témpanos. Tampoco nos parece correctamente motivada la perspectiva en que están los icebergs lejanos. El cielo nivoso es acertado. El crítico no entiende que se pueda hacer de la muerte y del desierto un objeto pictórico, ni que no sea la fiel representación de un paisaje helado real.

LEONARDO DA VINCI.

LEONARDO DA VINCI – EL

RENACIMIENTO (1452-1519).

En una época como el Renacimiento, tan revolucionaria y decisiva para las artes y las letras, no es posible dejar de preguntarse por las ideas que había sobre tales formas de creación. La verdad es que, contrastando las ideas y las realidades, se hace evidente cierto retraso y cierto desajuste de aquéllas. Pero no hay que entender esto en un sentido meramente negativo, como si el pensamiento no estuviera a la altura de la creación: para el bien de ésta, convenía cierta inconsciencia que permitiera hacerse la ilusión de que diversos elementos y puntos de vista heterogéneos formaban una unidad. Lo divino, el mundo de las entidades matemáticas (sobre todo en cuanto armonía pitagórica), el plano de los conceptos generales, el saber empírico y técnico, el ámbito moral, etc., eran concebidos como uno, y el artista y el poeta eran, a la vez, artífices, educadores, humanistas, científicos y maîtres de plaisir, sin que se percibiera conflicto entre todas esas dimensiones -para nuestra mente actual, especializaciones casi incomunicables-. Así, en el terreno de las artes plásticas, los primeros escritos son poco más que manuales de taller -Cennino Cennini-, y cuando, a fines del siglo XV y principios de XVI, hay una verdadera literatura sobre arte -los tratados de Leon Battista Alberti, el tratado Sobre la pintura de Leonardo da Vinci, etc.-, UEuna buena parte de la energía de los autores se va en defender la dignidad social e intelectual de su arte -así, Leonardo alega que la pintura es más noble, o menos "mecánica", que la escultura, porque el pintor no se fatiga ni mezcla su sudor con el polvo de las estatuas, ni toca propiamente la materia, ya que sólo la manipula por medio de pinceles.

No hay artista más legendario que Leonardo Da Vinci.

AUTORRETRATO.

A todos nos asombra la vida y la obra de este personaje destacado del renacimiento italiano y uno de los genios más creativos y prolíficos de la historia.

Leonardo nace en la ciudad de Vinci, cerca de Florencia, el 15 de abril de 1452. Hijo natural (ilegítimo) de Ser Piero di Antonio, notario de Florencia, y Caterina, quien casó más tarde con Accatabringa di Piero di Vacca, vecino de Anciano. Educado en casa de su abuelo paterno hasta que en 1469 viaja con su padre a Florencia quedando confiado a Verrocchio (1453-1488), quien se encarga de su formación pictórica. En su taller coincide con Perugino, Ghirlandajo y, probablemente, con Botticelli. De él tomó modelo Verrochio para su David del Museo Bargello.

En 1472, Leonardo aparece inscrito en el registro de la Compagina di San Luca como pintor florentino. En 1476 sufre acusación de sodomía de la que fue absuelto. En esta etapa de su formación, Leonardo, estudia la anatomía humana participando en la disección de cadáveres. De esta época destacan la siguiente obra pictórica:

La virgen de las rocas, (1483-93).

Esta versión fue realizada con colaboradores, de una visión más mística, donde parece que pudo representar lo desconocido, al olvidarse de la luz brillante solar, y por el contrario, hace juegos de luces y sombras, ganándose el calificativo del primero de los tenebristas. El secreto de este cuadro, consiste en la representación del bulto, la perfecta tercera dimensión, la versión de Londres, es más simplificada y pura, y quizás, de mayor madurez composicional, con una gran unidad de acción y mayor armonía, lo que nos adentra en la escena. La pintura tiene dos fuentes de luz distintas. Una es la fuente de luz natural que ilumina el cielo en el fondo. La otra es la luz sobrenatural que destaca las manos y los rostro de las cuatro figuras.

La Gioconda.

De vuelta a Florencia y siendo muy conocido en Italia, realiza su obra más notable y conocida, retrato de Mona Lisa o Gioconda (1503-06, Louvre). Este retrato representa a Lisa Gherardini, casada con Bartolomeo del Giocondo, mujer nacida en 1479. la obra fue adquirida por Francisco I por 12.000 francos.

La última cena o santa cena.

En esta obra al fresco pintada en el refectorio de Santa Maria delle Grazie (Milán) Leonardo nos enseña claramente la perspectiva lineal. Si te fijas bien, existe un punto de fuga (cabeza de Jesús) en el que todo converge y hacia donde es conducida nuestra mirada. Diversas líneas de fuga se encargan de conducir el espacio hacia ese punto (línea del techo-pared, bordes superiores de los cuadros de la pared, etc.). El resultado es un poderoso efecto de espacio tridimensional, acentuado además por el juego de luces alternadas en la distancia.

Madonna Di Fusi.

Ginevra Benci.


Santa Ana, la virgen.

San Juan Bautista

Pintada entre 1513-1515 y conservada en el museo del Louvre de París, es una de sus obras más llamativas por lo enigmático. En un apasionante experimento de claroscuro que será muy imitado por pintores barrocos como Zurbarán o Caravaggio, Leonardo enfoca solamente el rostro del profeta. Su enigmática sonrisa, su dedo apuntando a la cruz que sostiene en alto, y muy particularmente su aspecto andrógino (que cuadra con el ideal de belleza humana de Leonardo) provocan un efecto singularmente inquietante. Es de las pocas obras de Leonardo en que los paisajes de segundo término se ven substituidos por un fondo oscuro.

La Virgen del Carmel.

En esta obra está representada María, aparentemente en pie, y con un clavel en la mano con el Niño atraído por la flor y sentado sobre un cojín. El manto de María estaría apoyado sobre un balcón, con lo que parece caer lentamente, mostrando el color amarillo o casi dorado que estaba escondido. Las vestimentas de la Virgen son ricas en ornamentos (lo que recuerda a una reina), con detalles completamente minuciosos. El peinado también tiene gran detalle, recordando a los numerosos estudios para la cabeza de Leda realizados por Leonardo a lo largo de los años.

Esta es una de las primeras obras de Leonardo en la que se nota la influencia de la pintura realista propia del taller de Verrocchio, y sobre todo el contacto con la obra de Lorenzo di Credi. La figura de la Virgen parece aflorar de la penumbra de la estancia en contraste con el luminoso paisaje que aparece en el fondo a través de dos ventanas geminadas, esto es, partidas en dos. Este magnífico paisaje, con montañas o cordilleras que parecen reflejar la luz del sol. En este paisaje se observa la utilización del color y de la perspectiva aérea propia de Leonardo.

Se observa en la tabla un craquelado que obedece a un exceso de pintura al óleo, cuajada demasiado deprisa.



La Dama de Armiño.

La identidad de esta joven, durante muchos años desconocida, se ha fijado por fin en una de las amantes de Ludovico Sforza, Duque de Milán. Se trata de Cecilia Gallerani. La joven aparece retratada con un armiño en los brazos. Este animal se usaba para cazar ratones y conejos. El retrato fue tan retocado en épocas posteriores que llegó a dudarse de la intervención de Leonardo en el mismo. Destaca la desproporción existente entre la mano y el rostro de la muchacha, una mano estilizada y elegante que acentúa el porte regio de la modelo. Cecilia, nacida en 1465, era hija de Fazio Gallerani, un noble milanés y poderoso terrateniente. Contaba con dieciséis años y era huérfana cuando su amante le regaló la finca de Saronno. Cecilia se casó con el conde Bergamini de Cremona y se marchó a vivir al palacio del Broletto, en Milán. El cuadro pasó a poder del rey de Francia, admirador de Leonardo y conquistador de Milán. Durante la Revolución Francesa, su destino fue el príncipe Czartoryska, que se lo regaló a su mujer, Isabel, quien era coleccionista y tenía sus obras en una especie de museo llamado “la Casa gótica”, en el castillo de Pulawy, cuya colección se mantiene hoy en día.

ENSAYO "ROMANTICISMO Y VANGUARDISMO"

ROMANTICISMO Y VAGUARDISMO

Cuando hablamos de modernidad estamos temporalmente sumiendo un espacio de cinco siglos atrás desde la fecha en que se encuentre (Amengual, 1990), asumiéndose que parte desde el período conocido como Renacimiento o Reforma Por este período pasaron varios espacios temporales que han tenido características comunes, como el Romanticismo y otras vanguardias, que se expondrán en los siguientes puntos.

EL ROMANTICISMO Y SUS CARACTERISTICAS

El Romanticismo es un espacio de la vida humana, a mediados de la primera mitad del siglo XIX, basado en una insurrección de los intelectuales de la época en contra del Neoclasicismo que restringía la capacidad generativa del intelectual, periodo formado a partir de la lucha, abrió la creación de un universo intelectual enriquecido por la genialidad humana (koselleck, 1993).

Este universo nuevo para los intelectuales permitió entre otras características, el Subjetivismo y el individualismo, valorando especialmente la originalidad, la diversidad y la particularidad frente a la unidad de la Ilustración, dio Importancia a los sentimientos, las emociones y las pasiones (amor, sufrimiento, odio). Se exaltaron los sentimientos religiosos, patrióticos y los inspirados en la naturaleza (el paisaje alcanza gran interés). Cobran relieve las ideas de libertad e igualdad. Estas características pueden encontrarse en una pintura de un exponente de este período, Gericault, con su título “Carrera de Caballos”, enseñado en las siguientes líneas, muestra el ínteres por enseñar un hombre apasionado, interesado por su integración por la naturaleza, dispuesto en libertad para enriquecerse como ser humano.

Otras características resaltadas son, la imaginación y la fantasía, generando pinturas y textos literarios alejados de la realidad conocida por los sentidos del hombre.

En la Pintura se encuentran características notables como el predominio del color y la luz. Se concedió especial relevancia a los temas históricos representados a mediante escenas célebres, pero también fueron tratados profusamente los coetáneos. La pintura estaba impregnada de gran dinamismo. La naturaleza adquirió un particular significado siendo captada en sus facetas más violentas y salvajes. Se destacaron pintores como Géricault (La balsa de la medusa) y Delacroix (La matanza de Quíos y La libertad guiando al pueblo) en Francia, así como Friedrich en Alemania.

En la Música, su máximo exponente, Beethoven aunque aristocrático fue adoptado por la burguesía como actividad especialmente apreciada y constituyó un signo de distinción (Ópera). Proliferaron los auditorios, las sociedades musicales y las salas de conciertos. Descollaron entre otras las figuras de Schubert, Chopin, Schumann o Brams.

En la Literatura, se caracterizó el interés por la naturaleza, el pasado popular, las leyendas y el teatro de oro español. Sobresalieron las figuras de Walter Scott y Lord Byron en Inglaterra; Heine en Alemania y Victor Hugo en Francia.

VANGUARDIAS

El vanguardismo se manifiesta a través de varios movimientos de vanguardia, enunciados con el sufijo “ismos”, que desde planteamientos divergentes abordan la renovación del arte. Entre estos movimientos se mencionan: Expresionismo, Fauvismo, Cubismo, Futurismo, Dadaísmo, Ultraísmo, Creacionismo, Surrealismo, Estridentismo, Impresionismo, Cosmopolitismo, Neorrealismo, Superrealismo, Existencialismo, Experimentalismo, y Contextualismo

Debido a su extensión, en este ensayo se tratarán solo el Experimentalismo, el Fauvismo y el Dadaísmo; esperando complementar con los demás compañeros del grupo, en los demás movimientos.

Experimentalismo

Basado en el método científico buscaba explicar el comportamiento de los personajes dentro de un relato. Se llama experimentalismo, a toda aquella manifestación artística tendiente a la ruptura y la agresión respecto de los modelos anteriores de arte. Procede a imitación de la ciencia, siguiendo el método empírico, en concreto la rama experimental a base de prueba y error, en su búsqueda incesante de nuevas formas de expresión. Dado que muchos grandes revolucionarios del arte crearon escuela, puede afirmarse que los Van Gogh, Schoenberg, Picasso, Joyce, Brecht, Moore, etc., cultivaron en su tiempo su propio «experimentalismo».

Fauvismo

Basado en la síntesis de la forma y el color, no era arte expresivo, sino más bien subjetivo, basados en la pintura en el color, pensaban que superponiendolos lograban expresar sentimientos. Henri Matisse es uno de los mayores representantes de esta vanguardia.

Dadaísmo

Más expresado en la poesía, suele ser una sucesión de palabras y sonidos, lo que hace difícil encontrarle lógica. Se distingue por la inclinación hacia lo incierto, a lo terrorífico, al nihilismo y a lo fantasioso. Busca renovar la expresión mediante el empleo de materiales inusuales o manejando planos de pensamientos antes no mezclables y tiene una tónica general de rebeldía o destrucción. También se le suma el gran poeta-pintor de apellido Klerman que fue uno de los impulsores del antiarte denominado «dadaísmo». El dadá se extiende a Nueva York, Berlín y París.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

AMENGUAL G., Modernidad: Progreso o.final de época, en A. Dou (ed.), Progreso y final de época, Universidad Pontificia Comillas, Madrid 1990, 49-107

KOSELLECK R., Futuro pasado. Para una semántica de los tiempos históricos, Paidós, Barcelona 1993